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Nélida Romero es una joven de 28 años de edad, madre de 4 niños, de los cuales, dos solamente están con ellas ya que económicamente no puede sostener a toda la familia. Vive junto a su pareja, Leandro Cañete de 18 años de edad en una precaria piecita que tiene por paredes unas frías chapas revestidas en el interior de la habitación por cartones. Ambos están sin trabajo y se mantienen con “changuitas” que esporádicamente suelen surgir. Todos duermen en una cama de dos plazas y las cobijas con las que cuentan, no alcanzan a hacerle frente al cruel frío que se filtra entre el cartón y la chapa. Durante esta semana, Nélida se acercó desesperada a nuestras oficinas para pedir ayuda porque no encontró eco en las autoridades a quienes les correspondería atender su caso. Su cara triste sosteniendo en sus brazos a Gastón, su bebe de 4 meses y su pequeña de 1 año aferrada a su pierna, pintaron el desesperante cuadro que les toca vivir. Son varios los caminos que llevaron a Nélida a sentirse desesperada ya que su bebe de 4 meses tímidamente alcanza los 4 kilos, peso que deja a la criatura dentro del diagnóstico de desnutrición, dado a que la mamá no está en condiciones de amamantar a su hijo por estar totalmente anémica. Sin dejarse estar y en búsqueda de ayuda para sus pequeños, se acercó al hospital donde la Dra. Araceli Redondo hizo que le entreguen 3 cajas de leche en polvo, que si bien no es la ideal para el bebe que necesita de mayores aportes vitamínicos, alcanza para alimentarlo. La situación de la familia Romero Cañete se agrava ya que les pidieron la piecita en la que viven, dejándolos en un corto plazo, en la calle.
Una luz de esperanza A pocos minutos de que Nélida contará su realidad en la mañana de FM SOON, los oyentes comenzaron a llamar, movilizados por su situación. Hubo quienes donaron leche mientras que otros, dentro de sus posibilidades, acercaron ropa para los niños. Inmediatamente le acercamos todo a la familia atentos a que sus necesidades no esperan, sobre todo, la de los pequeños. El rostro de la Nélida se rodeó de lágrimas y agradeció a todos los que tendieron sus manos para ayudarla y aunque sea, por unos días, permitirse sentir que sus hijos están cubiertos en sus necesidades básicas.
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